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martes, 20 de noviembre de 2018

Recuerdos

Este es el valle de mi infancia, por el que discurre el rio Cubia el cual riega la vega de los pueblos de El Caliente, mi aldea, a la izquierda y Agüera abajo a la derecha. En el otoño los montes de castaños de la ladera noroeste conforman una mancha de ocres durante muchos kilómetros, y el contraste cromático entre la siempre verde y húmeda vega y esa mancha forestal es digno de ver desde la altura. Bella estampa pero que para mi siendo niño en esas semanas de ocres era el inicio de un sufrimiento que solía callar por vergüenza, pues en mi mente se despertaban aquellos relatos de miedo que nos contaban desde muy pequeños sobre los lobos. Con los que siempre me amenazaban cuando no cenaba lo debido y su compañia en la oscura noche estaba al otro lado de la puerta. Cuando mi abuela me decía, Pepín vete a coger castañas al Lote, el monte de casa, era el peor de los castigos al que me podían someter. El camino arranca en el Comercio, esa casa blanca que se ve a la izquiera, y en 100 metros se mete en el tupido techo de los castaños, por el que incluso en los días de sol pasa muy poca luz. Con cielos nublados y/o niebla aquel entorno en penumbra era para mi el decorado perfecto de una película de terror por el cual tenía que caminar durante mas de veinte minutos monte arriba mirando aterrorizado en todas direcciones esperando lo peor. A veces cuando escuchaba, o quizás imaginaba, ruidos que no identificaba recogía las castañas por palpación pues era incapaz de mirar al suelo, jaja. Una vez que por fin la saca estaba llena algo que parecía hacerse eterno, el retorno era una carrera desbocada para llegar cuanto antes a casa, sin aliento y siempre mirando atrás. Algunas veces mi abuela me esperaba a la puerta de casa con una sonrisa en la boca sabedora del miedo que pasaba, pero que yo nunca daba a entender.
Os aconsejo pinchar sobre la foto y después F11 para verla a mayor resolución y fondo oscuro.

Canon 5DIII, Samyang 85 mm f1.4, ISO 100. Procesado global en LightRoom

8 comentarios:

  1. Tu abuela quería que te enfrentaras a los miedos. sin duda una magnífica mujer

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  2. Cuando la mente del pasado se refleja que bello lo que escribes

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  3. Que historia tan bonita, creo que todos fuimos educados de una manera bastante similar. Un abrazo..., por cierto, la foto es des de un dron? ja, ja, ja ;-)

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  4. Eres afortunado de poder reencontrarte con los lugares comunes de tu infancia, porque los que nacimos y crecimos en un entorno semi rural hace años los perdidos, sepultados por el asfalto o las construcciones ... una lástima, pues aunque el entorno sigue siendo reconocible (aún sigue en pie la casa en la que nací) han desaparecido muchos aquellos lugares de mis juegos: la gran olmeda, arrasada por la grafiosis, aquel arbol en que tenía mi refugio entre las ramas, absorbido por una propiedad, nuestro "campo de futbol" rodeado de retamas, desaparecido bajo una urbanización ... y tantos otros.
    Con respecto a la imagen, has reflejado la perfecta estampa de Asturias: rural, humeda, envuelta en brumas ...
    Un abrazo, amigo

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    1. El verdad .... cuando miras atrás te das cuenta lo que los niños nacidos en las ciudades se pierden. Un abrazo campeón

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