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domingo, 20 de enero de 2013

Una Cascada al Amanecer

En los últimos tres días no ha dejado de llover ni un minuto por estas tierras, asi que tenemos los pequeños arroyos rebosantes de agua. Como éste que da origen a este bella cascada de una altura aproximada de 70 m. No es ésta la única cascada que hay en esta playa, se pueden ver otras dos, lo que hace de éste lugar uno de los sitios más impresionantes que conozco de la costa asturiana. Esta mañana llegué aún de noche, pues quería coger las primeras luces, cuando las nubes todavía tienen esa tonalidad azul tan bella que en mi opinión dan mucha fuerza compositiva. Este lugar es lo que requiere porque aumenta esa sensación de lugar salvaje y recóndito. El mayor problema que presenta hacer esta toma es el nivel de marea, bueno, como siempre por esta costa. Hay que tener una buena bajamar para poder separarte del acantilado y estar dispuesto a mojarte un poco si o si. La mochila hay que dejarla en "tierra" sino quieres quedarte sin equipo. Hoy tenía otro problema añadido, el fortísimo viento del norte, que hacía bajar la sensación térmica un montón. Si os fijais en la cascada vereis que está "aplastada" contra el acantilado. No me ha gustado mucho como han quedado las nubes de la derecha, la contaminación lumínica de los pueblos cercanos las tiñe ligeramente de color, dándoles un aspecto irreal, sobre todo si son de baja altura como eran las de hoy. Visualmente ya se veía ese problema. Un amanecer para recordar mucho tiempo.


martes, 1 de enero de 2013

El Castro de las Gaviotas


Este lugar es realmente bello sobre todo cuando la mar está agitada, es entonces un espectáculo ver el impacto de las olas contra el acantilado. No obstante en toda esta zona hay muchas posibilidades fotográficas aunque tiene más potencial al amanecer que al atardecer.

Sin embargo una de las imágenes que tenía en mente de esta mole rocosa era con la Luna a su derecha y a contraluz de ella, por lo que la foto hay que tomarla con algo de luz ambiente para tener detalle y textura. Lo que significa que hay que elegir un día en que la Luna salga unos 30-40 min después de la puesta de Sol. Desde este punto esa circunstancia solo se da en las lunaciones de Noviembre y Diciembre, en definitiva que no se tiene más de cinco días al año para intentarlo. Este día era la última oportunidad de 2012 y tuve la suerte de contar con unas tenues nubes que le dieron a la Luna una coloración preciosa. Aunque eso significara borrar todo el detalle de la superficie, yo creo que el contraste cromático originado por esas nubes le de una gran belleza a la imagen.