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domingo, 10 de enero de 2010

Segunda Nevada

En este segundo fin de semana del 2010 la nieve volvió a caer con abundancia sobre Oviedo, hasta el punto de que la posibilidad de utilizar el coche para hacer alguna excursión fotográfica fué nula. Asi que era un momento ideal para fotografiar una vez mas los monumentos del prerrománico que tengo a poco más de media hora caminando de casa. De ellos tengo multitud de fotos, pero todavía no he conseguido la atmósfera que me gusta para San Miguel de Lillo concretamente. Bueno, hoy sería un intento mas de lograrlo y el día parecía propicio para ello. Al salir de casa el cielo estaba totalmente despejado, con un azul casi cobalto y todo lo demás absolutamente blanco. Cuando llegé a San Miguel de Lillo ya empezaba a cubrirse, pero aún había el suficiente sol para buscar un ángulo en ligero contraluz que resaltase el edificio contra el blanco de la nieve. El problema del emplazamiento es que las posibilidades de movimiento son muy pequeñas por lo reducido del lugar. Había que añadir otro handicap importante que se mantuvo a lo largo de toda la mañana, la gente empezaba a llegar y evidentemente a jugar con la nieve. ¡¡¡Que manía con los muñecos de nieve!!!. Primera imagen y primera clonación de la mañana, lo siento pero no los soporto.

Canon 7D| Tokina 12-24 mm f4| 1/50s@f11| ISO100|Polarizador

Mirando hacia el sur se veian nubes guapas y una bruma que enmascaraba todos los edificios de Oviedo y alrededores. Colocando ese matorral a la derecha rellenaba la imagen y era un buen contrapunto a las nubes. Esto fue lo fácil, lo difícil era lograr una "ventana" de 1 segundo sin gente por los alrededores; fueron unos 15 minutos de espera.
Canon 7D| Tokina 12-24 mm f4| 1/160s@f11| ISO100|Polarizador

Cada vez la afluencia de gente era mayor así que si quería hacer alguna foto más sin anoraks rojos y de otros llamativos colores, era cuestión de alejarse de la escena y buscar ángulos apropiados.
Canon 7D| Tokina 12-24 mm f4| 1/50s@f11| ISO100|Polarizador

Al poco ya empezó a nevar con ganas y desde esta posición el ambiente era muy guapo. Estuve esperando bastante tiempo a ver si entraba la niebla para darle un ambiente aún más mágico, como se merece el lugar, pero poco a poco volvía a despejar. Una vez más hoy me iba a ir sin mi foto pensada.

Canon 7D| Tokina 12-24 mm f4| 1/15s@f11| ISO100|Polarizador

Como el cielo al oeste estaba todavía bastante oscuro fuí a buscar un ángulo desde donde se puede sacar Santa María del Naranco sin signos de civilización. Desde este punto solo queda bien la foto cuando los árboles no tienen hoja pues sino le quitan protagonismo y tapan el monumento.

Canon 7D|Sigma 17-70 f2.8-4|1/40s@f10|ISO100

viernes, 8 de enero de 2010

Nuevo frente polar

Desde hacía unas dos semanas mi amigo Lorenzo y yo habíamos quedado para ir de caza fotográfica por alguna de las playas del occidente asturiano. Llegado el día elegido teniendo en cuenta las horas de las mareas, nos encontramos en medio del segundo frente polar de este invierno. Desde luego, lo de anular los planes nada de nada y así nos encaminamos para la costa oeste. De camino Lorenzo me da a entender que le gustaría ir de nuevo a Gueirua, no me tienen que insistir mucho para volver a pesar de las visitas ya realizadas. La tarde, fotográficamente hablando, no se podía presentar mejor; las nubes tenían un aspecto tétrico y totalmente cambiante. Nos abrigamos bien, cogemos los paragüas y ..... al agua patos. Una vez en la playa tuvimos una ventana de margen para hacer alguna foto antes de que el viento y una nube empezasen a soltar agua por los cuatro costados. Como siempre, nada mas llegar lo primero es echar una ojeada a una zona del acantilado muy colorida y que suele tener unos chorritos de agua realmente fotogénicos. Es una de las fotos pendientes que tengo en esta playa. Hoy, con el agua que estaba cayendo se notaban muy bien, por lo que hice un par de fotos con un encuadre ya estudiado.

Canon 7D|Sigma 17-70 f2.8-4|1/5s@f10|ISO100

Al poco de estar allí empezó a granizar y a llover con fuerza, asi que no quedaba más opción que resguardarse por algún sitio del acantilado. En ese momento estabamos separados por unos 200 metros en zonas diferentes de la playa, aunque visualmente nos veiamos. Desde mi posición se proyectaba contra los acantilados de la playa del Silencio, y lo más impresionante era ver como en algunos momentos las olas del fondo rompían con una altura equivalente al doble de la de Lorenzo. La mar estaba realmente picada, no paraba llover y de vez en cuando veíamos algún relampago, que con paragüas en mano daba un poco de miedo. Después de un rato grande pudimos salir de nuestras guaridas y reiniciar la fotografía; el cielo estaba espectacular. Se podía ver como zonas nubosas alejadas entre si presentaban diferentes tonalidades. Hoy era el día justo para fotografiar el arroyo que llega a la playa desde el acantilado, las nubes y la cantidad de agua que llevaba era la ideal.

Canon 7D| Tokina 12-24 mm f4| 1.5s@f11| ISO100|Polarizador

Como el caudal del arroyo era muy grande la cascada se rompía en varias al verter sus aguas al mar, la escena era realmente mágica. Todo el resto de la tarde estuve concentrado en esta pequeña parte de la playa. Composiciones horizontales, verticales, incluyendo menos nubes, mas nubes ..., la verdad es que casi todas tenían algo de mágico. Para mi gusto la mejor es en formato horizontal aprovechando una enorme masa nubosa que hace de contrapunto al acantilado estriado del primer plano. Por otra parte, la zona más clara del cielo coincidia justo encima de las cascadas del arroyo, como anillo al dedo.

Canon 7D| Tokina 12-24 mm f4| 1.3s@f11| ISO100|Polarizador

No esperamos el anochecer y de regreso al coche ibamos disfrutando de la adversa climatología que junto a aquel paraje daba la sensación de estar en un mundo salvaje. El viento del norte erá fortísimo e inclinaba las ramas de los árboles como plastilina. No eramos conscientes de lo que nos esperaba. El agua que nos cayó en la playa, pocos kilometros más allá fue en forma de granizo y nieve. O sea, retenciones en la autopista y viajecito de 3 horas de regreso de casa. Valió la pena, no obstante.

viernes, 1 de enero de 2010

Ultima tarde del año 2009 en Gueirua

En esta noche la luna llegaba a su fase llena, saliendo además muy al norte respecto al sol en estas fechas. Mirando las imágenes del tiempo del satélite, cabía la posibilidad de que a última hora de la tarde se abriesen claros para poder fotografiarla. Desde Gueirua el orto sería muy cercano a esos picos pétreos tan guapos de esta playa. El único problema es que la marea estaría muy alta y las posibilidades de movimiento sería pocas. Al final, después de comer tranquilamente me decidí a ir, si estaba cubierto, pues se intentraría en otra ocasión. Según iba para allá estuve a punto de dar la vuelta pues el cielo tenía un aspecto de llover sin parar. Afortunadamente, poco a poco fué abriendo y según me acercaba al acantilado se oía rugir al mar con gran fuerza; la mar estaba muy picada. En realidad mi segundo objetivo de hoy, y teniendo en cuenta como estaba la marea, era hacer alguna foto con las olas rompiendo en ese monolito de piedra que separa la playa de Gueirua de la del Calabón. Sorteando el acantilado con mucho cuidado pude llegar hasta el lugar. Las condiciones eran las idóneas, la mar picada y preciosas nubes sobre el cielo. Fué cuestión de estar como unos 45 minutos buscando la ola apropiada.

Canon 7D| Tokina 12-24 mm f4| 1.2s@f11| ISO100|Polarizador

Cumplido este objetivo me moví al lugar apropiado a esperar la salida de la luna. De camino vi un pequeño trozo de acantilado que empezaba a asomar entre el mar que lo batía sin piedad. Me gustó mucho la imagen y en varios intentos salío la que yo quería.

Canon 7D|Sigma 17-70 f2.8-4|1/15s@f10|ISO100

El cielo poco a poco despejaba sobre el cenit, pero en el horizonte noreste quedaba una franja nubosa que iba a impedir ver la luna justo en el momento de salir. El problema es que a medida que pasara el tiempo la luz sería menor, con lo que la exposición necesaria para tener algo de detalle en el acantilado del primer plano, sería grande y la luna quedaría totalmente quemada. Asi fué, no me gustó ninguna de las imágenes que hice y la única posibilidad de hacer algo decente ese día, era subir y captar un plano amplio con el reflejo de la luna y la luz del faro Vidio. Esta combinación resultó tener un equilibrio de luces mas atractivo.

Canon 7D|Sigma 17-70 f2.8-4|8.0s@f11|ISO100|Degradado neutro

El destino quiso que las únicas tres personas que estabamos disfutando de aquella belleza eran tres enamorados de la fotografía. Al final de la tarde estaba de visita en la playa una pareja de fotográfos de Cataluña, fué todo un placer haberlos conocido en ese paraje.