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domingo, 29 de noviembre de 2009

Tarde de perros en la playa de Pumarin

De camino a la playa por las praderías de Sta.Marina estuve a punto de dar la vuelta pues el viento era tan fuerte que en ocasiones me impedía caminar normalmente. No sé si eso era viento huracanado, pero si no, estaba muy cerca. Al llegar al borde del acantilado y coger el sendero que desciende a la playa el viento amainó, ya que el acantilado orientado al este, me protegía del fuerte viento del oeste. Mientras bajaba pude ver un par de sitios con unas vistas preciosas con el faro de Vidio al fondo. Estaba claro que de vuelta era parada obligatoria. Llega un momento que el sendero desciende en zig-zag por el acantilado, con un ancho justo para poner los dos pies. Hay algunos puntos que un resbalón significa llegada a la playa de forma directa, así que desciendo con muchísimo cuidado. Una vez abajo y a medida que me separo del acantilado el viento se nota con más fuerza todavia. En una ráfaga el paraguas, sin abrir, me lo lleva 15 o 20 metros volando. Al ir a recogerlo veo la primera imagen de la tarde, un árbol totalmente pelado a los pies del acantilado. A saber cuantas vueltas le habrá dado el mar hasta depositarlo ahí.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/10s@f11, ISO100

A medida que me muevo por la playa me doy cuenta que esta tarde va a ser muy difícil hacer algo provechoso. En un recodo me llama mucho la atención la diferente tonalidad de las nubes contra el acantilado. Coloco la cámara y el trípode y ..... lo tengo que agarrar al vuelo, casi sale despedido volando. Creo que es la segunda vez que hago uso del truco de colgar una bolsa de plástico con piedras dentro, solo que en esta ocasión debe haber como 3 kg. Ahora por lo menos ya no vuela, pero el viento lo zarandea tanto que las fotos salen movidas. Despues de unos cuantos disparos consigo una que en la pantalla de la cámara parece estar bien de foco.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/30s@f11, ISO100

A saber porque misteriosas propiedades de la dinámica de fluidos, en algunos puntos de la playa el viento era menor, lo suficiente para que alguna foto saliera sin estar movida. Desde uno de esos puntos me gustó la siguiente imagen, salvo que se viera el edificio del faro de Vidio. No quería que apareciese ningún signo humano para así darle mas aspecto salvaje. A la derecha no me podía mover pues ya estaba tocando la pared del acantilado y por poco el faro no coincidia con la visual de una de las moles rocosas. A la izquierda ni intentarlo, el viento era brutal. Solo me quedaba esperar a que el sol se colara entre las nubes para tener una luz guapa, después de 15 ó 20 minutos la cosa se puso interesante.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/125s@f11, ISO100

Estaba claro que en esta zona de la playa era el único sitio aceptable para hacer alguna foto. Así que estuve esperando que la marea bajase y que el sol y la lluvia que por momentos aparecía originasen algún arco iris guapo. Pero ni eso, de vez en cuando me movía un poco para cambiar de ángulo.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/125s@f11, ISO100

Mirando hacia el oeste la marea ya había dejado a la vista un grupo de rocas que con la luz rasante del sol acquirían unas formas muy sugerentes. El fondo no era el mejor ni mucho menos, pero no tenía mas posibilidades de movimiento.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/100s@f11, ISO100

Después de estar disfrutando al abrigo del acantilado del espectáculo de las olas y el viento durante 3/4 de hora, volví de nuevo a la caza fotográfica. La marea había dejado a la vista una roca que tal parecía un cetaceo varado en la playa

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/100s@f11, ISO100

Hacia mitad de la playa, existe un promontorio rocoso que estaba iluminado por las últimas luces del sol creando un ambiente espectacular. El viento era muy fuerte, y en momentos que parecía disminuir, tiraba ráfagas de fotos para ver el resultado. Alguna salió bien de foco.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/160s@f11, ISO100

Un poco después el sol iluminó un peñasco al fondo a la derecha, al tener que aumentar el ángulo de captura, el contraste de las nubes se hacía más evidente.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/160s@f11, ISO100

Conforme el sol se iba poniendo, el cielo estaba cada vez mas guapo, así que la puesta de sol prometía. Pero al poco se puso a llover y empezé a preocuparme por el ascenso del acantilado con el sendero mojado y anocheciendo. Un mal paso con aquel desnivel podía ser causa de un serio disgusto. En esos casos lo mejor es la táctica aprendida con la infantería .... ante el enemigo nunca se retrocede, se da media vuelta y se avanza. Pues dicho y hecho. Casi al final de la subida, había una vista preciosa, solo que ahora si hacía un ligero viento pero que no causaba problemas de movimiento. Así que estuve esperando toda la puesta hasta conseguir la mejor luz y aunque el frio ya empezaba a notarse, era soportable ante la belleza de las escena.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/5s@f11, ISO100

Un poco más abajo, la visión sobre el faro de Vidio era mejor pues se podía captar la playa sin ningún obstáculo. El viento era cada vez más fuerte, por lo que hice bastantes tomas para tener alguna probabilidad de sacar una decente. Todas tienen una ligera pérdida de foco debido al viento.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 13s@f10, ISO100

Ya de noche regreso al coche, y para mi sorpresa me encuentro a un vecino que venía hacia mi todo preocupado. Me comenta que estaba a punto de llamar a la Guardia Civil pues pensaba que me había pasado algo. La verdad es que las condiciones no eran para estar por allí.

martes, 24 de noviembre de 2009

Tarde en la playa de Gueirua

La tarde tenía un aspecto muy prometedor teniendo en cuenta el cielo cubierto de nubes oscuras, que en mi experiencia a veces dan lugar a atardeceres guapísimos. Sobre las cuatro de la tarde, que es cuando empecé a tomar fotos, la marea empezaba a subir aunque todavía dejaba libre toda la plataforma rocosa del acantilado. Mi perdición son las pequeñas piscinas naturales que quedan en bajamar llenas de colorido y flora marina. Esta imagen corresponde a la parte más alejada de la playa que dejaba libre el mar en ese momento. Nada más verla mi retina quedó fijada en el contraste de las rocas del primer plano contra las otras. Me gustaba que se viera algo de reflejo, asi que quité el polarizador.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f10, ISO100

Cada cambio de dirección hacía que surgieran nuevas piscinas y nuevas oportunidades de composición. Mirando detenidamente en cada una de ellas se descubren todo tipo de flora marina, es un microcosmos de colores!!!.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f10, ISO100

Desde otra posición cercana a la anterior vi una composición muy sugerente de la forma piramidal de las estrias rocosas. Sin embargo surgía un problema técnico, como sujetar el trípode y yo mismo sin caernos. Allá me las apañé y la suerte jugó a mi favor.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f10, ISO100

En otra zona del acantilado las rocas eran mucho mas perfiladas y estriadas, parecidas a las típicas cresterías de los Picos de Europa pero en miniatura. Esta imagen es una de las muchas que hice por ese punto con diferentes composiciones, es la que más me gustó por el contraste anaranjado de la roca.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f11, ISO100

Acercándome a uno de las paredes de los acantilados descubrí que éstos presentaban unas formas increibles con pequeñas piscinas de forma leberíntica, rodeados de coralina que le dan esa tonalidad rosacea tan guapa. Aqui disparé como 10 o 12 imágenes a cual mas sugerente, me quedo con las dos siguientes.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/15s@f11, ISO100


Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/12s@f11, ISO100

Cuando me dí cuenta ya estaba entre agua, la marea estaba empezando a ocultar todas aquellas pequeñas maravillas, asi que llegó el momento de salir de la zona y cambiar de sitio. A la derecha de la playa hay una roca réplica del famoso monolito de la película Odisea 2012. Estuve un gran rato dándole vueltas a la foto. Que si composición vertical, que si horizontal, un poco más a la izquierda .... hasta que se encendió la bombilla. Situé la cámara en esta posición y di un paseo de ida y vuelta pisando fuerte para dejar huella hasta la roca. La cosa ya me gustó mucho más. Al final tuve que hacer un HDR pues no había forma de captar algo de detalle en la roca oscura. No tenía muchas esperanzas de que quedara bien pues había bastantes olas, lo cual era proclive a formar esos artefactos tan molestos que surgen con esta técnica. Al final, me quedó perfecta.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. HDR@f11, ISO100

A media que la marea crece obliga a cambiar de zona, hacia la izquierda de la playa, aunque las rocas son ligeramente diferentes, el color sigue ahí.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/4s@f10, ISO100

Ya casi no quedaban afloramientos rocosos en esta parte de la playa, asi que cambio para el extremo izquierdo a ver que hay por allí. Cruzando con mucho cuidado entre las rocas veo una pequeña zona con unos colores irreales, diría yo. El contraste entre la parte más oscura del acantilado y el primer plano era muy grande para captarlo en una única imagen. De nuevo otro HDR de dos exposiciones. Esta imagen sería realmente bella si la caida del agua por la roca fuera mayor, o sea, foto pendiente para las próximas lluvias. Desde este punto hay muchos más encuadres bonitos, pero le falta el agua. Como es cuestión de volver no intenté más encuadres.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. HDR@f11, ISO100

Cuando voy hacia el extremo izquierdo de lo que quedaba de playa me encuentro con esta escena y automaticamente mi cabeza empezó como loca a buscar encuadres. De lo primero que me dí cuenta es que esta escena es de amanecer, pues está totalmente proyectada hacia el este. Pero además el momento ideal sería sobre finales de abril, principios de mayo. Y luego está el segundo condicionante, necesita más agua la cascada de la derecha. Sin embargo, la belleza de la escena me parece increible aun con la luz que había. No podía esperar más tiempo a que las nubes se tiñeran de colorido, la marea me echaba de este sitio. Hice dos encuadres, uno de ellos para resaltar más las moles rocosas del fondo, la verdad es que no sé con cual quedarme


Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/15s@f11, ISO100


Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/8s@f11, ISO100

Finalmente me tengo que subir a la parte alta de la playa y esperar allí el atardecer que pueda haber. Como la capacidad de movimiento para buscar composiciones ya era bastante limitado, me tuve que contentar con dos planos hechos en tiempos diferentes. La tarde se estaba poniendo muy guapa, no había nadie por allí .... momentos para disfrutar y recordar

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 2.5s@f11, ISO100


Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 6s@f11, ISO100

Asi que llegó el momento de marcharse, pues las nubes empezaron a aumentar y con ello las primeras gotas de agua. A medida que subía por la recien arreglada escalera de piedra y ya con deslizamientos de terreno, casi dejó de llover y empezó a cambiar la luz a una tonalidad increible. Respecto al balance automático de blancos de la cámara, al capturar el raw con LR 2.6 reduje la temperatura de color en 1000K y bajé la saturación un 10%. Ningún ajuste adicional, así era como recordaba la luz, impresionante.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 13s@f11, ISO100

jueves, 19 de noviembre de 2009

Subida a Vega Pociello. Octubre 2009

El sábado 31 de octubre iba a ser la última oportunidad que tendría para fotografiar este año el otoño. El día no podía ser menos prometedor, en Oviedo estaba casi totalmente despejado e incluso con calor. No obstante me decidí ir a una zona que ya conozco y cuya ruta es muy agradable, pendientes no excesivamente fuertes, bosque de hayas par dar y tomar y sobre todo, muy poco transitada. Después de cumplir con obligaciones familiares que me retrasaron un poco, ya veía que no la podía completar en su totalidad, pero así y todo para allá fuí.
Efectivamente, no era un buen día para fotografíar; sol, calor y ni rastro de niebla. No obstante, nada mas iniciar la ruta, el sol iluminaba a contraluz un conjunto de árboles que me llamó la atención. Un ligero desvió del camino y los árboles quedaron proyectados contra el fondo oscuro del bosque resaltando así los colores de los mismos y del prado.




Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/50s@f10, ISO100









En esta parte baja de la ruta los árboles estaban en su esplendor, el sol los encendía pero el contraste era enorme. En momentos que desaparecía, las sombras se igualaban y empezaban a cobrar vida






Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/15s@f10, ISO100












Nada mas pasar el puente sobre el arroyo de La Ablanosa, una pequeña entrada a la derecha conduce al río con una vista cargada de color por toda la imagen. Lástima que no llevase mas agua.





Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/2s@f10, ISO100







Una de las bellezas de esta ruta es las preciosas vistas que se tienen a la izquierda de la zona del Canto del Oso y la cascada de Mongayo, que este año casi no se apreciaba por la falta de agua. Para resaltar las nubes, que por fín aparecieron, utilicé un filtro degradado, pero no me acababa de convencer lo negro que quedaba el Canto del Oso y los montes del fondo en la pantalla de la cámara. Después de varias pruebas decidí que hoy había que hacer uso del hdr, y así están hechas las siguientes imágenes en las que hay cielo.




Canon 7D, Tokina 12-24 f4
HDR@f10, ISO100








Un poco más arriba empiezan a verse las primeras praderías de la vega de La Ablanosa. Después de saltar una portilla que no había forma de abrir, conseguí tener una vista libre de ramas que aparecían en primer plano estropeando la imagen. La luz empezaba a mejorar a medida que se cubría el cielo.






Canon 7D, Tokina 12-24 f4
HDR@f10, ISO100












La vega de La Ablanosa es un lugar realmente relajante y bucólico, incluyendo la mágnifica fuente con agua fresca que con este calor del "verano otoñal" se agradece un montón. Como antes, el filtro degradado oscurecía demasiado la roca de la montaña creando un efecto muy irreal. Hay varias cabañas muy guapas y bien reconstruidas para ser integradas en esta vista del Canto del Oso y el bosque de Fabucado, de todas ésta es la que más me gustó





Canon 7D, Tokina 12-24 f4
HDR@f10, ISO100







Desde este lugar el camino se convierte en un sendero que se vuelve a meter en el bosque atravesando rincones preciosos. Falta la niebla para crear esos ambientes tan especiales que se ven en este tipo de bosques.






Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/6s@f10, ISO100






Al poco me encuentro con el primer grupo de montañeros del día que venían de regreso de la Vega Pociello. Afortunadamente uno de ellos es un fotográfo que me comenta que arriba las hayas ya casi no tienen hoja. Así que visto lo visto replanteo sobre la marcha el seguir avanzando y me dedico a buscar rincones por donde me encuentro y volver a un lugar muy guapo a esperar alli las últimas luces del día. Me muevo 50 m del sendero a un claro del bosque y me encuentro esta escena. Al principio la encuadré en vertical para cojer solo el tronco, las setas y las hojas de acebo, pero no veia color aunque las setas resaltaban mucho más. No me gustó, así que la reencuadre como se ve.





Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/6s@f10, ISO100







Un poco más arriba, efectivamente ya se notaba la falta de hojas, la semana anterior todo esto debería estar impresionante.









Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/3s@f10, ISO100









De regreso tranquilamente y disfrutando del silencio del bosque con una temperatura muy agradable, vi una policromía de colores en un grupo de helechos muy bonita. Estuve buscando diferentes encuadres y en todos pedía tener un ángulo de visión un poco por encima de ellos. Pero era imposible por el terreno. Esta toma es la que más me gustó.





Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/3s@f10, ISO100







De nuevo en la vega de La Ablanosa, el cielo ya empezaba a ponerse interesante. Así que antes de ir al lugar que había elegido para esperar la puesta de sol, estuve buscando alguna cabaña por el lugar.




Canon 7D, Tokina 12-24 f4
HDR@f10, ISO100








A veces lo de planificar las fotos imaginándolas previamente funciona, y hoy era mi día de suerte. Justo cuando tenía la cámara situada el cielo empezó a ponerse naranja, creando una atmósfera perfecta. Solo duró poco minutos, pues luego se cubrió totalmente. Lo malo es que las vacas que había en el prado y estaban cerca se asustaron y se movieron fuera del encuadre, una lástima





Canon 7D, Tokina 12-24 f4
HDR@f10, ISO100







Al coche ya regresé de noche y lloviendo ligeramente, pero fueron los momentos más agradables de la excursión. En el silencio de la noche, de vez en cuando se oía algún buho.









miércoles, 18 de noviembre de 2009

Playa del Silencio. Noviembre de 2009

Hacia tiempo que tenía ganas de ir a fotografiar una cascada muy cerca de la playa del Silencio, así que después de las últimas lluvias pensé que debería llevar bastante agua. No era cuestión de dejar pasar las oportunidades, mirando la tabla de mares decidí que despues de salir de trabajar podía llegar justo con la bajamar. Por otra parte, el día se presentaba prometedor, nubes y claros sin amenaza de lluvia. Nada mas llegar a la playa me sorprendió verla totalmente inundada de algas debido al reciente temporal. Según bajaba pude ver un pescador en un lado de la playa, la verdad es que estaba en la posición ideal para hacer una foto con la puesta del sol. Pero no era cuestión de perder el tiempo pues el sol empezaba a acercarse al horizonte. De camino a la cascada y pisando una "olorosa" alfombra de algas me encontré con este ricón suavemente iluminado. Después de barajar varios encuadres me quedé con éste.






Canon 7D, Sigma 17-70 f2.8-4
1/15s@f10, ISO100






Esta playa tiene tal cantidad de rincones preciosos, que a la que uno se ponga a buscar no avanza. Un poco más allá me llamó la atención un plegamiento que tal parecia una manta de colores con piedras de colores sobre ella. Había pequeños charcos de agua que pensé eliminar el reflejo con el uso del polarizador, sin embargo la foto perdía en relieve













Canon 7D, Sigma 17-70 f2.8-4
1/13s@f10, ISO100






Después de sortear varias formaciones rocosas de los acantilados y caerme en una de ellas, aunque afortunamente mi nueva 7d no recibió ningún golpe, se llega a una pequeña playa (Ribera del Molin) en la que al final de la misma se encuentra la pequeña cascada. Según iba caminando, y ya con poca luz, iba descubriendo detalles para más tarde. La cascada está rodeada de una policromía de rocas de colores, es increible. Como el temporal había arrastrado muchos gijarros, el agua al caer sencillamente desaparecía entre las piedras creando un efecto muy curioso.







Canon 7D, Sigma 17-70 f2.8-4
1/6s@f10, ISO100






Mirando encuadres alternativos me di cuenta que en uno de ellos tal parecía que el agua salía de la misma roca y desaparecía en los guijarros. Me gustó mucho y el resultado es este.







Canon 7D, Sigma 17-70 f2.8-4
1/6s@f10, ISO100






La marea empezaba a subir ya y la luz a desaparecer, así que decidí volver sobre mis pasos y dejar esta zona de la playa para otra ocasión. El problema del acceso de estas playas es que se tienen que hacer con marea baja pues cuando sube quedan incomunicadas. Como a unos 100 m, en el fondo de la playa, había una formación preciosa







Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/13s@f10, ISO100






En la zona del acantilado que comunica las playas, existen unas terrazas rocosas de un colorido precioso. No me pude entretener mucho buscando diferentes ángulos pues estaba viendo como ya llegaba el agua al único punto de paso a la playa del Silencio. Esta zona en verano, con marea baja y al amanecer tiene un potencial inmenso.







Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/8s@f10, ISO100






Ya casi pasada esta zona una mirada hacia atrás me permitió ver varios encuadres muy guapos, en mi opinión éste es el que más me gustó












Canon 7D, Tokina 12-24 f4
1/4s@f10, ISO100







Sobre la mitad de la playa del Silencio se tienen unas vistas muy bonitas hacia el noroeste con las enormes formaciones rocosas aflorando sobre el mar. No es ésta la mejor época del año para fotografiarlas, pues el sol se pone muy a la izquierda de ellas, fuera del campo visual. Esta imagen me gustó particularmente, pues la roca del primer plano llena de algas le da un efecto de profundidad muy guapo.







Canon 7D, Sigma 17-70 f2.8-4
1/4s@f10, ISO100






De regreso al coche dando ya por finalizado el día, el sol se asomó durante unos minutos formando un cono de luz precioso. Afortunadamente estaba en la parte final de la playa donde hay muchas formaciones rocosas que permiten hacer composiciones muy atrayentes. Solo me dió tiempo hacer esta, con lo que finalicé las imágenes del día.







Canon 7D, Sigma 17-70 f2.8-4
1/3s@f10, ISO100