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jueves, 24 de diciembre de 2009

Visita con Lorenzo a la playa de L'Airin

Después de esperar varias semanas para hacer coincidir disponibilidades y mareas, por fín pudimos ir a conocer esta playa. Lorenzo, es un excelente fotográfo que abarca muchas temáticas y amigo desde hace ya muchos años. La bajada a la playa es con pendientes poco pronunciadas pero entre muchísima vegetación, incluidos espinos con los que hay que tener cuidado. Como la mayoría de las playas de esta zona es fotogénica hasta decir basta, siempre y cuando se vaya con marea baja. Está partida en dos por un pequeño grupos rocas que no dejan el paso a no ser que esté la marea próxima a la bajamar. Al lado derecho se ve una cascada de agua que cae directamente del acantilado realmente preciosa. Como no podiamos pasar nos tuvimos que limitar solo a la parte izquierda. Mientras hacíamos nuestras primeras imágenes, Lorenzo tuvo una pequeña caida mientras estaba en una zona de los acantilados. Afortunamente, no se hizo daño y todo quedó en un pequeño susto y un pie mojado, pero nos hizo reflexionar sobre lo peligroso que es venir a estas playas solo. En caso de tener la mala suerte de romperse algún hueso, no hay gente a la que avisar teniendo en cuenta la soledad de las mismas, ni cobertura de móvil. Esta parte de la playa es de pequeñas piedras con todo tipo de colorido, ideal para incoporarlas a primeros planos.

Canon 7D| Tokina 12-24 f4|1/8s@f11|ISO100. Polarizador


Canon 7D| Tokina 12-24 f4|1/8s@f11|ISO100. Polarizador

A pesar de lo fotogénica que es esta playa, la luz del atardecer era muy pálida incluso las nubes casi no destacaban contra el azul del cielo, por lo que las posibilidades de hacer composiciones llamativas eran muy pocas. En el extremo de la playa hay un una aglomeración de formaciones rocosas guapísimas e impactantes, pero ya no me podía mover entre ellas para buscar una orientación solar.

Canon 7D| Tokina 12-24 f4|1/8s@f11|ISO100. Polarizador

Caminando cerca del acantilado de casualidad vi dos pequeños troncos sinuosos apoyados en la roca que parecian dos serpientes marinas intentanto llegar a la cima. Cuando me alejé un poco y compuse la imagen con la forma también sinuosa del acantilado, la escena adquiría más fuerza. Parece que danzaban al unisono.

Canon 7D| Tokina 12-24 f4|1/3s@f11|ISO100. Polarizador

De vuelta al encuentro de Lorenzo me subí a la plataforma rocosa para disfrutar un poco más del paisaje y me encontré que en una rotura de ésta, afloraban unas rocas con un color precioso, casi irreal.

Canon 7D| Tokina 12-24 f4|1/2s@f11|ISO100. Polarizador

Muy cerca donde llega el sendero que desciende a la playa hay un recoveco en el acantilado que pasa casi desapercibido, con una mancha roja que supongo será debido a la presencia de óxido de hierro, pero que da la sensación que es sangre que emana de las múltiples heridas de la roca. Hice varias composiciones, ésta es una de la que más me gusta por lo policromática de la misma

Canon 7D| Tokina 12-24 f4|1.3s@f11|ISO100. Polarizador

Muy cerca de ese lugar, había un pequeño lago verdoso que creaba un contraste precioso contra la agitada mar. Lo estático contra lo dinámico. Esta escena tiene que ser mucho mas bonita al amanecer.

Canon 7D| Tokina 12-24 f4|1/2s@f11|ISO100. Polarizador

2 comentarios:

  1. Pepe, las imágenes son igualmente espectaculares, el cielo en éste caso es el que marca el cambio y la cantidad de nubes al atardecer el colorido final, pero igualmente me sentiría orgullosos si cualquiera de ellas la hubiese tomado yo.
    Saludos a Lorenzo, Lorenzo hay que mirar donde se pisa, ya me esta dando miedo de ir por ahí, debe de ser un lugar delicado de pisar..

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  2. Hola!! Enhorabuena por el blog y tus magnñificas fotos, ando buscando información de cómo llegar a esta playa, me podrías decir cómo se llega??
    Es más complicada la bajada que la de gueirúa???
    Saludos y gracias!!!

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