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martes, 8 de diciembre de 2009

Obsesión Con Gueirua

Debo reconocer que fotografiar esta playa empieza a ser una obsesión para mi. Mi mujer, un poco mosqueada ya, me pregunta si no será otra a quién en realidad le busco las mejores luces. Días atrás aqui en Asturias estuvo lloviendo muchísimo, motivo por el que estuve dándole vueltas a la captura de nuevas imágenes del arroyo que llega a la playa. Así que para allá me fuí de nuevo, y ya van tres. La cascada estaba realmente espectacular, guapísima, pero la luz del atardecer era asquerosa, totalmente mortecina. Confiando en que fuera cambiando a lo largo de la tarde, con la esperanza que se pudieran resaltar más los cálidos tonos de la pared donde se forma la cascada, me dirigí a la plataforma rocosa que aún estaba libre. Como en la playa del Silencio, uno puede estar cien veces, y en cada visita encontrar nuevos motivos que no había visto hasta ahora. Esto fué lo que ví nada más llegar a la plataforma, no sé si estaría ahí otras veces, pero era realmente llamativa y guapa esta piscina llena de colorido. Probé la composición vertical, pero no destacaba tanto al no verse toda esa "alfombra petrea", así que volví a encuadre horizontal. Hice uso de un filtro degradado, para resaltar un poco el asqueroso cielo nublado.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/5s@f11, ISO100

En las mismísimas entrañas de las moles rocosas que surgen en la playa es muy frecuente encontrar pequeñas piscinas llenas de vida, sobre todo vegetal. Esta me llamó particularmente la atención, pues parece que está adrede, como para proteger algo muy valioso. El viento movía el agua del primer plano con lo que no destaca la transparencia de la misma.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1s@f11, ISO100

Cresteando en dirección al mar pude tomar unas imágenes de una pequeña zona llena de color, para acentuarlo puse el polarizador. Esta pequeña zona era motivo de más imágenes pero la marea ya estaba ahí.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f11, ISO100

Cuando vi esta imagen lo hice desde un punto de vista más elevado que éste, y realmente esa masa petrea parecía un tobogan embutido por paredes rocosas. El problema es que era imposible colocar ahí el trípode y tuve que bajar un poco perdiendo algo de perspectiva. A pesar de eso me gusta esta foto.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f11, ISO100

Cuando la marea lo permite, uno puede caminar entre los "valles" que surcan cual laberinto toda esta plataforma. Así se pierde mucha perspectiva sobre la playa, pero a veces se pueden encontrar detalles como éste, que desde la parte superior no se perciben. Os aseguro que la piedra del primer plano no la pinté para la foto.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f11, ISO100. Polarizador


Como la cascada, esta parte del acantilado tiene que quedar guapísimo con abundante agua. Hoy había más que otras veces, pero no lo suficiente. En cualquier caso no pude resistirme a tomar una imagen.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1.3s@f11, Polarizador, ISO100

La tarde se echaba encima y era cuestión de aprovechar las mortecinas últimas luces para hacer algunos primeros planos de la cascada. Realmente es increible el colorido de la pared, uno lo ve y no lo cree, sobre todo cuando la miras a través del polarizador para eliminar parte del reflejo en la roca. Hice tres composiciones, en la primera quería resaltar todo esto que os comentaba y por esta razón llevé la cascada hacia la izquierda para dejar despejada toda esa policromía de colores.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1s@f11, polarizador, ISO100

Subiendo como pude a una de las crestas del acantilado, pude adoptar una vista un poco más elevada para hacer un encuadre vertical, pues veía que estéticamente era mucho más bonita. Personalmente me encanta esta imagen, parece algo irreal, pintado.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1.5s@f11, polarizador, ISO100

Aprovechando ya las últimas luces, me fuí al acantilado con la intención de integrar las cascadas en la vista de esta parte del litoral. La luz del atardecer no permitía juego de nada, pero la mar estaba realmente picada, así que disparé un montón de fotos hasta captar una en la que se ve una ola de gran longitud rompiendo. Me encanta el efecto escénico que da a la imagen.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1.6s@f11, Polarizador, ISO100

Por el acantilado que da acceso a la playa pasa el arroyo que luego forma la cascada. Este punto está hecho para la fotografía, y con buenas luces se pueden conseguir imágenes extraordinarias, pero hoy no era el día.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 2s@f11, polarizador+degradado, ISO100

Lo mejor del atardecer de hoy es que por lo menos no llovío, por lo que pude hacer alguna foto de larga exposición. De vuelta al coche, en el punto más alto del acantilado, la vista que se tiene de esta parte de la costa diría que es sublime, salvaje, díficil de ver hoy en día. Lo único artificial que se puede ver es la luz del faro de Vidio.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 20s@f10, Polarizador, ISO100

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