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domingo, 6 de diciembre de 2009

Minimalismo en la playa de Gueirua

Después de las últimas lluvias caidas por estas tierras, tenía la esperanza de que el arroyo que cae a la playa de Gueirua llevara más agua que en mi última visita. Llegado a la playa ya pude comprobar que mi gozo en un pozo, y para empeorar las cosas la luz del atardecer era la típica mortecina de Asturias. Así que para aprovechar la tarde tuve que cambiar de estrategia sobre la marcha. Pensé que hacer primeros planos sería lo más provechoso. No es esta playa la ideal para esto, cerca está la playa del Silencio y su explosión de colores en este tipo de tomas. Como todavía faltaba como una hora para la pleamar, y ya que estaba en el lado izquierdo de la playa, me fuí para la plataforma rocosa de esta zona. Es muy pequeña y da acceso a una reducida cala de piedras. Ahí se puede ver un trozo de acantilado con un colorido muy atractivo, simplemente me moví un poco a la derecha para colocar la piedra naranja en el encuadre y dar mas colorido a la imagen global.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f10, ISO100

Es increible la cantidad de detalles que el ojo pierde si no se concentra en la búsqueda, estamos tan acostumbrados al constante bombardeo visual que rápidamente se pierde la capacidad de selección. Estuve haciendo varios "barridos" visuales y no me había percatado de este pequeño ojo.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f10, ISO100

En la parte del acantilado donde cae el arroyo se forman pequeñas cortinas de agua, que con el suficiente caudal debe dar lugar a composiciones muy bellas. Pero hoy no es el día mas apropiado, sin embargo, el atractivo del fuerte color de las paredes del acantilado me hace buscar algún encuadre guapo.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f10, ISO100

Caminando lentamente y disfrutando de las múltiples formas de las rocas, me llamó la atención dos pequeños huecos de la plataforma rocosa rellenos de materiales realmente dispares. Lo más pesado está abajo, lógico no. Aqui utilicé un polarizador para eliminar el fuerte reflejo del agua y que le daba una tonalidad muy azulada proveniente de las nubes.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/4s@f10, ISO100

Desde esta posición y mirando al oeste, vi este encuandre que enseguida me di cuenta que con el agua al fondo quedaría muy guapo. Era cuestión de esperar el momento adecuado.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f10, ISO100

Desde otra posición vi una imagen que con una focal media/larga aislaban los detalles circundantes para dar la sensación de animales bebiendo del agua. Como aquí la marea ya azotaba mucho tuve que esperar la oportunidad de que las olas no taparan las rocas.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f10, ISO100

Es curioso, pero conforme la tarde transcurria cada vez me era más fácil ver bellos encuadres. Este es el resultado de un buen montón de tomas hasta conseguir el adecuado. Es mi imagen preferida de la tarde.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1.6s@f10, ISO100

Había pasado por la zona de esta imagen un par de veces a lo largo de la tarde y no me fijé en lo bello de las formas ondulantes de la roca. El problema es que para resaltarlas no entraba en el encuadre esa mancha naranja de la roca tan llamativa. Así que recompuse la escena a toda leche pues una ola ya me había dado un aviso. Solo pude hacer dos tomas antes de salir de allí con las botas empapadas y que así estuvieron hasta llegar al coche.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1.3s@f10, ISO100

En el alto de una de las crestas rocosas se veia en el fondo un trozo de roca preciosa que estaba a punto de engullirla la marea. Como aquí estaba a salvo de las olas, estuve disparando muchas tomas, más de 20, hasta conseguir la que me gustó. Utilicé un polarizador para eliminar el brillo del agua sobre la roca y resaltar el color de ésta.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1s@f10, ISO100

Moviéndome por las cresterias del acantilado me fijé en un pequeño "valle" formado por dos tipos de rocas totalmente diferentes. El de la izquierda era de roca negra, sin detalles y que al final no incluí en el encuadre. Me quedé solo con la parte derecha esperando que las olas taparan de blanco el fondo, en tres o cuatro intentos lo conseguí.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1.3s@f10, ISO100

La posibilidad de ir cresteando ya se estaba acabando por la llegada de la pleamar, de retirada hacia la playa me llamó mucho la atención esta imagen. Como aquí estaba a salvo de las olas estuve esperando el momento adecuado, que por cierto fueron más de 15 minutos.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 8s@f10, ISO100

Conforme iba haciendo las fotos anteriores, de vez en cuando levantaba la vista para ver como transcurria el atardecer. Ninguna luz interesante, salvo unos 5 minutos a media tarde cuando el sol salió entre las nubes para iluminar los imponentes acantilados de la playa del Silencio que se ven al fondo.

Canon 7D. Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6. 1/2s@f10, ISO100

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