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sábado, 12 de diciembre de 2009

Gueirua en compañia de Juan

El día anterior a la visita, recibí una llamada de Juan (www.juanriera.net) preguntándome por la localización exacta de la playa. Ya eran casi las cuatro de la tarde, una hora muy inusual en jornada laboral para recibir llamadas de él teniendo en cuenta su horario de trabajo. Claro, resulta que tenía unos días de vacaciones, ese día no podía acompañarlo pero el caso es que me costó muy poco convencerle que ya era muy tarde para llegar allí al atardecer. No podía tener mejor disculpa para volver al día siguiente y encima en excelente compañia, la verdad es que esta vez fuí muy rápido de reflejos. Quedé con él nada más salir de trabajar y para allá fuimos, la verdad que con pocas expectativas. El día estaba totalmente despejado, sin una nube, y los enormes reflejos que había sobre las rocas de la playa conforme la marea se retiraba, hacía imposible encontrar algún rincón guapo. Estaba claro, una vez más y van dos, que había que concentrarse en los pequeños detalles. En el extremo izquierdo de la playa existe un tramo de acantilado realmente lleno de color. En algunas de las paredes parece que cuando el agua marina las cubre, en lugar de humedad, deja esmalte sobre la roca. El efecto visual del reflejo es de lo más sugerente, aunque en esta foto utilicé un polarizador para resaltar un poco el color. También incluí un pequeño grupo de piedras para dar escala y perspectiva a la foto.

Canon 7D| Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6| 2.5s@f11| ISO100

En esta zona, y mientras me fijaba en la cara de sorpresa de Juan escudriñando la playa, se pueden ver además muchas oquedades rellenas de agua. Tal parece que la policromática piedra quiere formar preciosos altares naturales en honor de la diosa agua.

Canon 7D| Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6| 2.5s@f11| ISO100

Como esta zona ya la conocía bien dejé a Juan aquí, y me dirigí a la playa contigua, que no conocía, y que con la marea baja estan comunicadas. Conforme caminaba procuraba no fijarme mucho en todo el acantilado que se atraviesa, pues sino no hay forma de avanzar. No obstante no pude resistirme a esta roca descansando en una piscina de agua tan transparente que casi no se le veía.

Canon 7D| Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6| 1.6s@f11| ISO100

Al principio de la otra playa hay un tramo de acantilado sencillamente espectacular incluyendo, como no, color por todos los lados. Este tramo con una luz apropiada puede ser impresionantemente fotogénico. A pesar de la pésima luz, no pude resistirme a esta toma que parece el pie de un gigante pétreo.

Canon 7D| Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6| 2.5s@f11| ISO100

Y esta entrada, ¿a donde conduce?

Canon 7D| Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6| 2.0s@f11| ISO100

Desde el punto de vista paisajístico ésta imagen es lo único que de si dio la tarde, nada destacable.

Canon 7D| Tokina 16.5-135 mm f3.5-5.6| 1.0s@f11| ISO100

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