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martes, 24 de noviembre de 2009

Tarde en la playa de Gueirua

La tarde tenía un aspecto muy prometedor teniendo en cuenta el cielo cubierto de nubes oscuras, que en mi experiencia a veces dan lugar a atardeceres guapísimos. Sobre las cuatro de la tarde, que es cuando empecé a tomar fotos, la marea empezaba a subir aunque todavía dejaba libre toda la plataforma rocosa del acantilado. Mi perdición son las pequeñas piscinas naturales que quedan en bajamar llenas de colorido y flora marina. Esta imagen corresponde a la parte más alejada de la playa que dejaba libre el mar en ese momento. Nada más verla mi retina quedó fijada en el contraste de las rocas del primer plano contra las otras. Me gustaba que se viera algo de reflejo, asi que quité el polarizador.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f10, ISO100

Cada cambio de dirección hacía que surgieran nuevas piscinas y nuevas oportunidades de composición. Mirando detenidamente en cada una de ellas se descubren todo tipo de flora marina, es un microcosmos de colores!!!.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f10, ISO100

Desde otra posición cercana a la anterior vi una composición muy sugerente de la forma piramidal de las estrias rocosas. Sin embargo surgía un problema técnico, como sujetar el trípode y yo mismo sin caernos. Allá me las apañé y la suerte jugó a mi favor.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f10, ISO100

En otra zona del acantilado las rocas eran mucho mas perfiladas y estriadas, parecidas a las típicas cresterías de los Picos de Europa pero en miniatura. Esta imagen es una de las muchas que hice por ese punto con diferentes composiciones, es la que más me gustó por el contraste anaranjado de la roca.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/20s@f11, ISO100

Acercándome a uno de las paredes de los acantilados descubrí que éstos presentaban unas formas increibles con pequeñas piscinas de forma leberíntica, rodeados de coralina que le dan esa tonalidad rosacea tan guapa. Aqui disparé como 10 o 12 imágenes a cual mas sugerente, me quedo con las dos siguientes.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/15s@f11, ISO100


Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/12s@f11, ISO100

Cuando me dí cuenta ya estaba entre agua, la marea estaba empezando a ocultar todas aquellas pequeñas maravillas, asi que llegó el momento de salir de la zona y cambiar de sitio. A la derecha de la playa hay una roca réplica del famoso monolito de la película Odisea 2012. Estuve un gran rato dándole vueltas a la foto. Que si composición vertical, que si horizontal, un poco más a la izquierda .... hasta que se encendió la bombilla. Situé la cámara en esta posición y di un paseo de ida y vuelta pisando fuerte para dejar huella hasta la roca. La cosa ya me gustó mucho más. Al final tuve que hacer un HDR pues no había forma de captar algo de detalle en la roca oscura. No tenía muchas esperanzas de que quedara bien pues había bastantes olas, lo cual era proclive a formar esos artefactos tan molestos que surgen con esta técnica. Al final, me quedó perfecta.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. HDR@f11, ISO100

A media que la marea crece obliga a cambiar de zona, hacia la izquierda de la playa, aunque las rocas son ligeramente diferentes, el color sigue ahí.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 1/4s@f10, ISO100

Ya casi no quedaban afloramientos rocosos en esta parte de la playa, asi que cambio para el extremo izquierdo a ver que hay por allí. Cruzando con mucho cuidado entre las rocas veo una pequeña zona con unos colores irreales, diría yo. El contraste entre la parte más oscura del acantilado y el primer plano era muy grande para captarlo en una única imagen. De nuevo otro HDR de dos exposiciones. Esta imagen sería realmente bella si la caida del agua por la roca fuera mayor, o sea, foto pendiente para las próximas lluvias. Desde este punto hay muchos más encuadres bonitos, pero le falta el agua. Como es cuestión de volver no intenté más encuadres.

Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. HDR@f11, ISO100

Cuando voy hacia el extremo izquierdo de lo que quedaba de playa me encuentro con esta escena y automaticamente mi cabeza empezó como loca a buscar encuadres. De lo primero que me dí cuenta es que esta escena es de amanecer, pues está totalmente proyectada hacia el este. Pero además el momento ideal sería sobre finales de abril, principios de mayo. Y luego está el segundo condicionante, necesita más agua la cascada de la derecha. Sin embargo, la belleza de la escena me parece increible aun con la luz que había. No podía esperar más tiempo a que las nubes se tiñeran de colorido, la marea me echaba de este sitio. Hice dos encuadres, uno de ellos para resaltar más las moles rocosas del fondo, la verdad es que no sé con cual quedarme


Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/15s@f11, ISO100


Canon 7D. Sigma 17-70 f2.8-4. 1/8s@f11, ISO100

Finalmente me tengo que subir a la parte alta de la playa y esperar allí el atardecer que pueda haber. Como la capacidad de movimiento para buscar composiciones ya era bastante limitado, me tuve que contentar con dos planos hechos en tiempos diferentes. La tarde se estaba poniendo muy guapa, no había nadie por allí .... momentos para disfrutar y recordar

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 2.5s@f11, ISO100


Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 6s@f11, ISO100

Asi que llegó el momento de marcharse, pues las nubes empezaron a aumentar y con ello las primeras gotas de agua. A medida que subía por la recien arreglada escalera de piedra y ya con deslizamientos de terreno, casi dejó de llover y empezó a cambiar la luz a una tonalidad increible. Respecto al balance automático de blancos de la cámara, al capturar el raw con LR 2.6 reduje la temperatura de color en 1000K y bajé la saturación un 10%. Ningún ajuste adicional, así era como recordaba la luz, impresionante.

Canon 7D. Tokina 12-24 f4. 13s@f11, ISO100

2 comentarios:

  1. Me han encantado tus fotos, eres un pescador de fotos!!!!

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  2. Hola,
    Has hecho un reportaje fenomenal, me ha parecido estar recorriendo la playa y disfrutando de esos colores y esa luz.
    Las fotos muy buenas, me gustan especialmente las últimas.
    Un saludo.
    Juaco

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